La harina es el alma de muchas recetas, desde panes y pasteles hasta galletas y pizzas. Sin embargo, con tantas opciones disponibles, elegir la harina correcta puede ser todo un desafío, especialmente si no estás familiarizado con sus características. En este artículo, te ofrecemos algunos consejos básicos para entender qué tipo de harina utilizar según tus necesidades y cómo sacar el máximo provecho de ella.
Conceptos básicos de la harina
En promedio la composición química de la harina es: el 70% de almidón, un 10.5% de proteína, un 15% de humedad, un 3% de fibra, un 1.5% de grasa y unos porcentajes menores de minerales, etc. El almidón está formado por hidratos de carbono, la reserva energética de casi todos los vegetales.
Cada tipo de trigo tiene diferente cantidad y calidad de proteínas. Al entrar en contacto con el agua, estas proteínas tienen la gran virtud de poder formar una red glutinosa capaz de retener el gas formado por la acción de la levadura y formar la miga del pan.
Generalmente a mayor fuerza de una harina, mayor cantidad de gluten y por lo tanto mayor cantidad de agua absorberá. Pero, no solo la cantidad de proteína es importante, sino que también su calidad.